20 de agosto de 2026
EL NUEVO EDIFICIO POLIDEPORTIVO DEL CNBA: HISTORIA Y CULMINACIÓN DE UN SUEÑO COMPARTIDO
La comunidad del Colegio Nacional Buenos Aires (CNBA) y nuestra Asociación Cooperadora celebran un hito histórico. El Colegio inaugura oficialmente el nuevo edificio del Campo de Deportes, una infraestructura pensada para las futuras generaciones, la cual incluye:
- 3.140m² de superficie cubierta.
- Más de 6.800m² de nuevos espacios exteriores.
- Canchas de básquetbol, handball, futsal y vóley.
- Gimnasio aeróbico y sala de usos múltiples (SUM).
- Cancha de césped sintético en la terraza, rodeada de áreas parquizadas.
- Cafetería, vestuarios totalmente equipados y salas de profesores.
Esta obra de altísima calidad arquitectónica representa la culminación de un largo sueño nacido del trabajo conjunto entre la Cooperadora “Amadeo Jacques” y la Asociación de Ex Alumnos, y que, tras un extenso recorrido, acompañados por toda la comunidad del Colegio, finalmente se hizo realidad. Para nuestra institución, ha sido motivo de enorme alegría y satisfacción haber sostenido este proyecto durante todos estos años, abarcando desde convencer a las autoridades de su necesidad hasta haberlas comprometido a llevarlo adelante.
¿Cómo se gestó el proyecto del Nuevo Polideportivo?
Cuando en 1991 se conformó la Corporación Puerto Madero con el propósito de urbanizar el viejo puerto —entonces en desuso—, todas las tierras públicas y sus construcciones (entre ellas los viejos docks de ladrillos del lado oeste) pasaron a formar parte del capital de dicha entidad. En ese momento se reclamó al Colegio la cesión del predio del campo de deportes. Allí comenzó una puja para retener el terreno que llegó a la justicia y fue resuelta a través de un fallo en octubre de 2010, en el que se le reconoció a la UBA la propiedad del predio que el Colegio ocupaba por ley desde 1915, pero que nunca había sido escriturado.
Fue entonces cuando surgió la idea de realizar mejoras en el lugar y nació el proyecto de construir un gimnasio cubierto, motorizado por la Cooperadora junto con la Asociación de Ex Alumnos. Se convocó al estudio del arquitecto Mario Roberto Álvarez, destacado exalumno de la promoción 1930, quien donó el anteproyecto: un edificio de 2.700 m² con un playón polideportivo, vestuarios, gradas y bar, implantado en el lugar de la actual cancha C.
Contando con el anteproyecto, se implementó una campaña de recaudación de fondos que tuvo mucha repercusión tanto entre las familias como en la gran comunidad de exalumnos, quienes siguen actualmente participando de forma masiva en los torneos de fútbol en el campo de deportes. Se llegó a contar con más de 500 donantes que todos los meses aportaban al fondo —depositado en una cuenta especial del Banco Nación— y con grandes aportantes que comprometieron montos especiales.
Sin embargo, las condiciones del país hacían difícil cumplir el objetivo de reunir el capital para comenzar las obras, que mes a mes aumentaban su costo.
En marzo de 2017, la Legislatura terminó de dar forma a la estructura legal del predio y determinó nuevos usos para la tierra en el sector afectado. El predio del campo de deportes, que permitía una cantidad importante de superficie a construir según el masterplan de desarrollo de Puerto Madero, cedía su capacidad constructiva al lote lindero y definía para el terreno del colegio un uso exclusivo deportivo y de esparcimiento. En ese momento se produjo una importante novedad: informados los legisladores sobre la existencia de nuestro proyecto, y en compensación por los metros cedidos, se decidió que el Gobierno de la Ciudad, a través de la CPM, construiría a su costo el gimnasio cubierto con parte del producto de la venta del lote lindero, ahora revalorizado. En mayo de 2018 se firmó el convenio entre el GCBA, la UBA y el Colegio, en el que se formalizó este compromiso que finalmente se hizo realidad.
¿Qué destino tuvieron los fondos recaudados?
El nuevo escenario planteó un dilema respecto a qué destino darle a los fondos recaudados con la campaña. Se evaluaron dos opciones: guardarlos para complementar el equipamiento del nuevo edificio —con el riesgo de una acelerada desvalorización frente a un plazo de ejecución incierto— o invertirlos en una obra significativa en el edificio de Bolívar. Fue así como en noviembre de 2020 se convocó a una Asamblea de donantes donde se presentó la alternativa de usar los fondos (que en ese momento alcanzaban la cifra de $ 7.174.000) para complementar un aporte del Programa de Mecenazgo de la Ciudad. El objetivo era realizar la tan necesaria reparación y restauración de la mansarda del edificio, que había llegado a tal estado de deterioro que peligraba su estabilidad y se filtraba el agua de lluvia dentro del Aula Magna y la Biblioteca, generando daños irreparables en espacios de altísimo valor patrimonial. Se votó por unanimidad destinar los fondos a la mansarda, obra que se realizó a lo largo del primer semestre de 2021.
EL SIGNIFICADO DE UN LOGRO COLECTIVO
Ya en estos últimos años, gracias a la gestión del Colegio y la Universidad que monitorearon el cumplimiento del acuerdo, la obra pudo finalmente realizarse en tiempo récord y hoy podemos disfrutar este verdadero logro colectivo.
El proyecto para Guillermo Rosenbaum, expresidente de la Cooperadora y actual colaborador de la Subcomisión de Obras, significó “una experiencia muy enriquecedora que nos permitió, tanto a la Cooperadora como a la Asociación de Ex Alumnos, ver el potencial de nuestra comunidad cuando se la convoca tras un objetivo superador. Asimismo, nos permitió profesionalizarnos, aprender sobre fundraising y gestión de grandes recursos, y nos posicionó como una entidad que puede ayudar a pensar el colegio del futuro”.
Por su parte, Enrique Rico Torramorell, actual presidente de la Asociación Cooperadora “Amadeo Jacques”, destacó la magnitud histórica del acontecimiento: “Junto a la puesta en valor del Aula Magna, esta es la inversión en infraestructura más relevante desde la construcción de la sede de Bolívar en 1930. Este hito transformará radicalmente la experiencia cotidiana de los estudiantes y a su vez, nos plantea el desafío de garantizar una gestión y mantenimiento acordes para las próximas generaciones. Para la Cooperadora, implica el cierre de una larga causa por preservar y enaltecer un espacio deportivo proyectado hace un siglo por otro ilustre exalumno: el presidente Roque Sáenz Peña”.






